Revista Ñ (10/02/2009)

El malestar ideológico

En el CeDInCI se discutió sobre la identidad cultural latinoamericana y se volvió a debatir el lugar de las ideas.

Mariana Canavese

 

Uno de los últimos encuentros académicos del año 2009 llevó por título “¿Las ideas fuera de lugar?”, remitiendo a un texto ya clásico para la historia intelectual desde el cual todavía hoy se sigue pensando. Así, las V Jornadas de Historia de las Izquierdas, organizadas por el Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en Argentina (CeDInCI) en el IDES , convocaron a m ás de cien investigadores de distintos países de América Latina y diversas disciplinas para discutir sobre la recepción y circulación de ideas, un problema que no es otro que el de la identidad cultural latinoamericana. Las Jornadas hicieron manifiestas al menos dos cosas: la creciente presencia de estudios sobre la apropiación y los usos locales de ideas producidas en otros contextos y un suelo común abonado por la renuncia a juzgar la fidelidad de las lecturas en relación a las elaboraciones “originales” y por la restitución del rol activo del lector; premisas remotas para las tesis de la objetividad textual y los discursos de las influencias , y que buscan zanjar las tradicionales explicaciones dualistas que oponen original-copia, metrópolis-colonia, desarrollo-subdesarrollo, etcétera, dejándole a América Latina un papel de mera receptora de ideas ajenas.

Sobre ese terreno intervino en los años 70 el crítico literario brasileño Roberto Schwarz, con el ensayo destinado a Machado de Assis que rubricó este encuentro, “As idéias fora do lugar” , donde buscaba mostrar el carácter postizo de las ideas en el Brasil del siglo XIX como resultado del desajuste entre las ideas del liberalismo europeo y la experiencia concreta de un país cuya economía estaba basada en el esclavismo, resultado determinado por el desarrollo desigual pero combinado del capitalismo que tenía la forma de una interdependencia. Así, el fenómeno mismo de la ideas fuera de lugar devenía inevitable, un efecto estructural de las descolonizaciones. Como señaló el mismo Roberto Schwarz en estas Jornadas , se trataba de “esclarecer las razones históricas por las cuales las ideas y las formas nuevas indispensables a la modernización del país causaban, no obstante, una innegable sensación de extrañeza y artificialidad, incluso entre sus admiradores y adeptos (…) Seres divididos entre las realidades de la existencia local y las realidades de los ‘países ejemplo' en los cuales busca sus (nuestros) modelos de vida (…) Las causas de ese malestar ideológico se encuentran en el propio proceso internacional iniciado con la descolonización, o con la independencia. La independencia se apoyó en ideas e instituciones liberales variadas de inspiración europea y norteamericana al mismo tiempo que conservó, como no podía dejar de ser, muchas de las formas económicas de la colonia que aquí se tornaban elementos condenados pero reales del orden contemporáneo”. Esa paradoja entrañaba “una comedia ideológica original, diferente de la europea, con humillaciones, contradicciones y verdades propias, que no concernía sólo al Brasil sino al conjunto de la sociedad contemporánea, de la cual dicha comedia era una parte tan remota como estructural”.

En trabajos posteriores, sus críticos encontraron tanto que las ideas están siempre en su lugar como que no lo están nunca, ensayaron intentos de pensar sin centro, de quitar de nuestra representación la cita como imitación o saqueo, de abandonar nuestro aparente reconocimiento en los términos de una “especie de tortícolis cultural” . En torno a esos temas se desplegaron las Jornadas del CeDInCI, alrededor de las preguntas por la autenticidad y originalidad de las ideas, los lenguajes propios y ajenos, los sentidos “impropios” de las ideas –o, como diría Oscar Terán, en “esa fricción constante entre la carencia de autoctonía de tantos procesos culturales y el afán patético por ponerse a la altura de los mejores logros de Occidente, ¿cómo se puede escribir con una lengua que es una lengua heredada? Es la pregunta que Borges va a resolver por una vía de insospechada originalidad”.

En lo que es sencillo concordar, es en la oportunidad que brinda el problema de la tensión entre teorías centrales y contextos periféricos para pensar la actualidad local y regional. Así concluía Schwarz: “Los nuevos países independientes necesariamente adoptaban algo o mucho del orden internacional moderno y lo montaban a su propia morfología colonial produciendo combinaciones más o menos absurdas. Sin embargo, la percepción misma de que las ideas están fuera de lugar involucra un cierto margen de maniobra, ¿sería posible evitar estas ideas o, mejor, adaptarlas de forma menos absurda o enajenada? A partir de los años 80, con la victoria avasalladora del neoliberalismo, este margen de maniobra se estrechó notablemente. Aunque la inadecuación social de las nuevas ideas hegemónicas fuera patente, no parecía posible confrontarlas. Desde el punto de vista práctico, las ideas, aunque desastrosas, parecían estar en su lugar, no dejando espacio para caminos históricos particularizados. Hoy día, con la crisis del neoliberalismo, la situación vuelve a cambiar y cabe a nosotros entenderla y aprovecharla”. El contexto de una Argentina de cara al Bicentenario no podía ser más adecuado para volver sobre esa tensión.