Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en Argentina
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Ecos en los Medios
 
   » Página 12 - 20 de agosto de 1998
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Un Centro para estudiar la historia de la otra política

En busca de la izquierda perdida

El CeDInCI posee colecciones completas de publicaciones político-culturales, locales y extranjeras, a disposición del público.

Los estudiantes, investigadores y coleccionistas de excentricidades tienen un nuevo reducto para darse un festín: el Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierda en Argentina (CeDInCI). Libros políticos, periódicos, colecciones de revistas culturales argentinas y extranjeras y hasta volantes y boletas electorales están disponibles para la consulta libre y gratuita. "Ni las instituciones públicas, ni las bibliotecas universitarias quisieron rescatar este material que iba a terminar en alguna universidad de los Estados Unidos-, asegura el historiador Horacio Tarcus, director del centro. Mientras el CeDInCI se mantiene gracias al aporte voluntario de sus socios y sin ningún apoyo político o institucional, sus mentores continúan las "operaciones de rescate" en busca de vestigios culturales.

"No deje arrumbrado lo que puede servir a Ia reconstrucción de la memoria histórica de las clases subalternas. balternas. Retiramos a domicilio". Implora un afiche desde la casona de Sarmiento 3433. En la sala de lectura, Fernando Sánchez, un estudiante de Ciencias de Comunicación, se aboca a la lectura: "Preparo mi tesis sobre Los libros, una revista que salió del '69 al '75 -explica- Solo había conseguido un par de ejemplares sueltos y acá está la colección completa". Desde periódicos anarquistas de los años 30 hasta revistas juveniles que circulaban clandestinamente durante la última dictadura, un total de 600 colecciones de revistas políticoculturales. 2500 libros, 40 cajas de archivo con recortes de periódicos, más de mil folletos y centenares de volantes se alinean catalogados por época o tendencia política. Aunque la mayoría del material se concentra en la izquierda argentina, también hay un amplio espectro de publicaciones latinoamericanas y europeas que incluye hasta la extrema derecha.

Las viejas portadas de un periódico estudiantil de la reforma del '18 y los manifiestos de una huelga de 1930 adornan las vidrieras de la recepción y, en la biblioteca y el archivo, las estanterías repletas de ediciones se arriman al cielo raso. "Ello es producto de un trabajo detectivesco: hurgar papeles en sótanos y altillos, entrevistar gente, detectar viejos recortes", confiesa Horacio Tarcus a Página/12. mientras oficia de guía por el lugar. "Soy un recorredor obsesivo de librerías de viejo y de ferias de libros. Todo librero tiene una tarjeta mía", suelta. De hecho, gran parte del material del centro proviene de su propia biblioteca y el resto, que aumenta día a día, de donaciones voluntarias y adquisiciones recientes.

"Antes había una trama cultural que atravesaba la vida universitaria: librerías y cafés crecían como hongos para atender al público de las facultades. Ahora es un páramo. Lo único que hay son kioscos que venden los libros pedidos por los profesores". dice Tarcus. Quizá para combatir esa tendencia, el historiador y los investigadores Jorge Cernadas y Roberto Pittaluga abrieron el CeDInCI, una asociación civil sin fines de lucro. "Parecía una aventura loca. Nadie creían que podríamos hacerlo con sólo mil pesos y ningún apoyo institucional ni político", dice. Ahora, el centro cuenta con un auditorio para 50 personas -donde se realizan charlas y talleres-, una sala de lectura, una biblioteca, un archivo, una hemeroteca y una editorial (El cielo por asalto). El equipamiento tecnológico es fruto de de las donaciones espontáneas de sus miembros honorarios (David Viñas, Osvaldo Bayer, José Vazei­Iles y León Rozitchner, entre otros) o de sus setenta socios adherentes. "Estamos empezando a escanear los materiales más viejos, que no dejamos fotocopiar porque la luz los deteriora muchísimo", detalla.

"Me asocié para colaborar, es increíble que pongan todo este material a nuestra disposición de manera gratuita", festeja Fernando Sánchez, de 26 años. Pablo Figuereido y Sergio Cuerda, de 17 años, se acurrucan con una pila de papeles en un escritorio del fondo. -Venimos a buscar información porque vamos a sacar una revista sobre la contratara de los próceres. En el primer número habrá un homenaje a Sacco y Vanzetti", adelantan. Como ellos, un promedio de diez personas acude los martes y viernes, de 13 a 19, a consultar, donar material, averiguar por las actividades del centro o asociarse (mediante el aporte voluntario de entre 10 y 50 pesos mensuales).

-Mi fantasía es que esto llegue a ser como el Instituto de Historia Social de Amsterdam, el principal reservorio de material de izquierda del mundo. Eso también empezó con un loco juntando papeles-. alega el director del centro. "Ahora, si querés estudiar anarquismo argentino, tenés que viajar allá", insiste. Por eso, teniendo en cuenta que los dos archivos son complementarios, se ha iniciado un intercambio de microfilms. Los organizadores también esperan la llegada de algún apoyo institucional para brindar una estructura más adecuada a Ios investigadores y editar trabajos inéditos, boletines o facsímiles de colecciones raras. "Si esto no lo hicieron antes las instituciones públicas y la Universidad, no fue por carencia de recursos sino por falta de voluntad. -advierte Tarcus-. Con un equipo muy chico, lo estamos haciendo gratis."