Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en Argentina
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   » Clarín - 27 de Enero de 2002
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EN EL CEDINCI TIENEN MATERIALES INHALLABLES

Un museo de la izquierda argentina, en el Abasto

Hay 300 mil ejemplares de libros, revistas y documentos que son consultados por investigadores. El lugar no recibe subsidios oficiales.

Eduardo Pogoriles. DE LA REDACCION DE CLARIN
Es una antigua casa del barrio de Abasto, en Sarmiento al 3400, donde electricistas y albañiles que no quisieron cobrar por su tarea reciclaron las habitaciones. Hoy son bibliotecas donde se guardan 300.000 ejemplares de revistas, diarios, libros, folletos, fotos, afiches. Es un auténtico museo de la izquierda política y cultural argentina, reúne lo que se ha producido desde el anarquismo de fines del siglo XIX hasta la "nueva izquierda" de la década de 1970. El sitio nació en 1998 y lo frecuentan estudiosos como Tulio Halperín Donghi, Carlos Altamirano, Beatriz Sarlo, Josefina Ludmer, Ricardo Piglia, Osvaldo Bayer y Michael Löwy. También van viejos militantes que quieren hacer memoria o hijos de desaparecidos, que buscan elaborar su pasado releyendo documentos de época.

Cuatro historiadores y dos sociólogas encabezados por Horacio Tarcus (46) dirigen esta casa, que se llama Centro de Investigación y Documentación de la Cultura de Izquierdas en la Argentina (CEDINCI). Como sus colegas Roberto Pittaluga, Gabriel Rot, Ana Longoni, Fernando López Trujillo y Graciela Karababikian, Tarcus edita la revista cultural El Rodaballo. Pero el CEDINCI se sostiene con el aporte de 400 asociados, que apenas cubre los gastos, más de 2.000 pesos mensuales incluyendo el alquiler de la casa.

"Si el gobierno porteño nos diera en comodato por cinco años una casa en San Juan y Paseo Colón, ya adjudicada por la Dirección de Inmuebles, podríamos destinar los 700 pesos que hoy se gastan en el alquiler a la compra de archivos, o al reequipamiento tecnológico", cuenta Tarcus.

Y agrega, "no tenemos subsidios del Estado, no respondemos a ningún partido político. Eso ha permitido crear un espacio plural donde se debate críticamente la historia de la izquierda". Así, el sentido del CEDINCI estaría en "preservar documentos de nuestra memoria histórica y difundirlos ante un público amplio, para que cada uno saque sus propias conclusiones".

Eso explica la edición digital en CD de textos casi inhallables. Es el caso de la colección completa de la revista literaria Contorno y el número especial del 30ø aniversario del diario anarquista La Protesta publicado en 1927. Hay planes para editar también las colecciones de Claridad, Pasado y Presente, Cristianismo y revolución, Los libros o Nuevo Hombre, entre otras publicaciones ya míticas de la izquierda argentina.

Todo empezó con el archivo personal de Tarcus, pero se fue agrandando con compras y donaciones de personalidades como José Luis Mangieri, Carlos Brocato, José Aricó y Juan Carlos Portantiero, entre muchos otros. En 1999 la Universidad de Harvard subsidió al CEDINCI con 10.000 dólares para "preservar archivos en riesgo". En el 2000, un convenio con la Universidad de Nueva York permitió digitalizar varias colecciones de revistas. En el 2001 ganaron un subsidio de la fundación Antorchas para microfilmar documentos.

Hoy el CEDINCI reúne 800 colecciones de revistas político-culturales argentinas, 2.000 folletos, 15.000 libros, 750 colecciones de periódicos políticos, 5.000 fotos y afiches, centenares de volantes partidarios, publicaciones sindicales, artísticas, feministas, teatrales, literarias. Son textos de muy distintos tonos políticos, desde la extrema derecha a su opuesto de izquierda.

En un país tan inestable como la Argentina de las últimas décadas, armar este archivo documental llevó años y mucha paciencia. Tarcus lo resume así: "los partidos de izquierda no tenían una cultura de preservación y desconfiaron. Los coleccionistas privados no querían compartir nada. Muchos viejos militantes destruyeron archivos para salvar la vida. Y finalmente, aún hoy las autoridades culturales de nivel nacional y municipal no entienden el valor de preservar la memoria, les asusta ver que hay una tradición de izquierdas".

Desarmar fantasmas propios y ajenos no es fácil, admiten en el CEDINCI. Es el caso de la biblioteca personal del pensador Héctor Raurich -maestro de la generación que hizo la revista Contorno en la década de 1950- cuyos 7.000 volúmenes siguen apilados en cajas en una pieza de esta casa. "Cuando pedimos un subsidio de 5.000 pesos en el Fondo Nacional de las Artes para hacer una sala dedicada a Raurich, nos dijeron que eso no era posible", cuenta Tarcus. Y agrega: "Creo que este desinterés no depende tanto del color político, es un rasgo argentino. Se sabe que los manuscritos de Juan Bautista Alberdi están guardados en una estancia bonaerense y el archivo personal de Leopoldo Lugones se dispersó hace tiempo".

Mientras tanto, la realidad es que todos en el CEDINCI le quitan horas a su trabajo de investigación universitaria para atender consultas dos veces a la semana. Por allí han pasado más de 800 investigadores en el 2001, muchos más que los que imaginaban atender en 1998.